1. La extensión de nuestra casa
Transpórtate en aquel rinconcito del bar a tomar el café que te gusta tanto, en la librería donde te pierdes cada vez que pasas por delante, en la calle que te envuelve cuando vas a comprar un té o en el olor a pan que te invade esperando el turno en la panadería.
2. Puntos de socialización
Quedar con unos amigos en un lugar distendido mientras tomamos algo puede ser lo primero que nos viene a la cabeza.
3. Identidad
Si te paras un poco a pensarlo, las personas que conforman el eje comercial de tu barrio, son tus vecinos, gente que normalmente ha vivido y crecido en el lugar, tiene interiorizado la tradición y las formas de hacer de tu localidad.
4. Trato cálido y personalizado
En una tienda local podemos encontrar esa proximidad que muchas veces se ha perdido.
Te escuchan, te guían y quieren ayudarte a que soluciones tu problema, con su producto o a veces recomendando otros establecimientos.
5. Promover el producto local
Es más fácil que pequeños productores posicionen productos en las tiendas locales o cercanas de la zona.
Aquí puedes hallar nuevos productos y proyectos, de calidad y más sostenibles. Una forma de descubrir la diversidad local que muchas veces desconocemos.
6. Dinamización de la economía local
No debemos olvidar tampoco la parte más económica.
Si compras productos en los comercios locales, promueves la distribución de la riqueza en tu propio entorno.
7. Invierte en ti
Después de todo lo anterior, si compras en tiendas locales, no solamente compras un producto, sino que parte de este dinero se reinvierte en contribuir a que este eje de comercio local siga vivo, y con ello, las calles.
Fomentas que la extensión de tu casa, tus puntos de encuentro y la personalidad sigan vigentes y sostenibles por muchos años.

